lunes, 21 de abril de 2025

 El pájaro canela en el claustro románico de la catedral de Pamplona



San Esteban de Sos (Zaragoza): Capitel del Pájaro canela 
(Foto: Loli Ibáñez San Millán)







San Martín de Artaiz (Navarra): Capitel del Pájaro canela 
(Foto: Web Románico Aragonés) 


La iglesia aragonesa de San Esteban de Sos y la navarra de San Martín de Artaiz, ambas con fuerte influencia del claustro románico de la catedral de Pamplona, muestran en un soporte situado a la entrada de la iglesia, una curiosa escena en la que un hombre dispara una piedra a un pájaro.

Comparando la escena con miniaturas, por ejemplo la de este Bestiario inglés iluminado posiblemente en Lincoln o York, ca. 1185; identificamos los soportes esculpidos, con esta escena en la que un hombre dispara una piedra a un ave, que instala su nido sobre ramas de canela. 
Teniendo en cuenta que este pájaro es el ave fénix que renace de sus cenizas y es imagen de la inmortalidad, y que la canela es una especie muy aromática, al igual que el fragante Paraíso ubicado en un jardín; la escena del hombre que dispara una piedra sobre un pájaro inmortal para hacerse con la paradisíaca canela, simboliza la entrada a este lugar salvífico. 
Además la ubicación del soporte justo en el umbral de la iglesia, alude a la eternidad de nuestra alma que encontramos en el lugar sagrado:


Miniatura del Pájaro canela
Bestiary, MS M.81 fol. 52r.


De acuerdo con una leyenda judía, Dios premio al ave fénix con el don de la inmortalidad. Sencillamente porque en el Jardín del Paraíso, y tras la caída de Eva, nuestra primera madre dió de comer del fruto prohibido a todos los seres presentes en este escenario, comenzando por Adán. Tras la desobediencia de nuestros primeros padres, degustaron de este fruto todos los animales de la Creación. Los terrestres, los acuáticos y los que surcan el cielo. 
Sólo un ave permaneció fiel y en adoración a Dios, el ave fénix. Por eso el Creador le concedió el don de la inmortalidad, al renacer de sus cenizas. 
Además esta ave inmortal, también llamada "hol" en la Biblia, goza de un gran protagonismo en el Libro de Job. Una historia bíblica a la que se dedican dos bellos soportes en el claustro románico de la catedral iruniense. 

La presencia del ave "hol" o fénix se recuerda en este versículo:
"Pensaba: “Moriré en mi nido, prolongaré mi vida como el Fénix" 
(Job XXIX, 18)


Si comparamos el capitel de los Ríos del Paraíso del claustro románico de la catedral de Pamplona y el soporte de San Esteban de Sos del Rey Católico, observamos coincidencias como  que ambos personajes llevan vestimenta clásica y el torso al descubierto. Además se acuclillan sobre las hojas de acanto, situadas a media altura de la cesta. 

Considero que el imaginero de San Esteban de Sos del Rey Católico, conocía la obra del claustro iruniense y repitió soportes que se idearon para este claustro de Pamplona. 



Debido a estas similitudes y a que el claustro de la catedral románica de Pamplona, se puede reconstruir a partir de su influencia en determinados conjuntos románicos, considero que este soporte del Pájaro canela, se situaba en la portada de acceso a la iglesia, por el lado sur, desde el claustro. Y era la primera cesta del lado izquierdo del espectador, justo al lado de la puerta. Situándose en el mismo lugar en que se ubican los mismos capiteles de San Esteban de Sos del Rey Católico y San Martín de Artaiz.



Una búsqueda rápida sobre este tema del "Pájaro canela" en la Edad Media, nos descubre que en Inglaterra es donde más se ha figurado este escena. Encontramos varias de ellas en manuscritos miniados en el s. XII y posteriormente en época bajomedieval.
En la época en que se labró el claustro románico de la catedral de Pamplona y con él su peculiar iconografía, estaba en Pamplona Roberto de Ketton, el primer traductor del Corán del árabe al latín. Quien vertió al latín otros tratados de origen árabe, de ciencias y astronomía.
Considero que con su amplio saber, además de proceder de Ketton en Inglaterra; fue el introductor de este tema en el claustro románico de la catedral de Pamplona y desde ahí se difundió a otras iglesias cercanas.

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Agradezco al profesor Juan Antonio Olañeta, la información sobre este tema del Pájaro canela.







martes, 11 de marzo de 2025

 Las brujas y el diablo en la Edad Moderna


Os presento mi última conferencia publicada en el portal Youtube, en diciembre de 2024:


Y el resumen de la misma:

El s. XVI supone el cambio histórico a la Edad Moderna.

A pesar de empezar una nueva era, en lo relativo a la figuración del Mal, es hereditaria de la poderosa Edad Media. Incluso en la denuncia de la gran perversión que la Iglesia combate en esta época, que es la herejía y la brujería. Estos cismas en el interior de la Iglesia cristiana provocaron dañinas divisiones.

Asustados por esta fragmentación, se desencadenó por parte de las autoridades religiosas una locura colectiva de persecución, que se cebó en las mujeres especialmente, acusándolas de brujas y adoradoras del diablo. Féminas que vivían al margen de la sociedad establecida. Mujeres solteras, sin hijos, muchas de ellas curanderas por sus amplios conocimientos de las plantas medicinales.

Se les atribuían prácticas que tenían su origen en las acusaciones realizadas contra los herejes en la Edad Media. Volar en escobas, raptar a los niños de sus cunas, adorar al diablo en forma de gato y macho cabrío.
La herencia medieval en la caracterización del demonio y de los herejes es patente. Aún cuando el Renacimiento suponga un cambio total de estilo.

[El dibujo que sirve de portada es la cubierta del libro: Crónica de Satán, Idea Books, 1996]
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The XVI century represents the historical change to the Modern Age.

Despite the beginning of a new era, regarding the figuration of Evil it is inherited from the powerful Middle Ages. Even in the denunciation of the great perversion that the Christian Church combats in this era, which is heresy and witchcraft.

These schisms within the Church caused harmful divisions. Frightened by this fragmentation, the ecclesiastical authorities unleashed a collective madness of persecution of women, especially accusing them of being witches and devil worshippers. Women who lived on the margins of established society. Single women, without children, many of them healers, due to their extensive knowledge of medicinal plants.
Practices were attributed to them that had their origin in the accusations made against heretics in the Middle Ages. Fly on brooms to meet the devil, kidnap children from their cradles, worship the Evil One who takes the form of a cat and a goat.

The medieval heritage in the characterization of the devil and heretics is evident. Even though the Renaissance represents a total change of style.

[The drawing that serves as the cover is the cover of the book: Crónica de Satán, Idea Books, 1996]




 El capitel de Job en el claustro románico de la catedral de Pamplona


El Museo de Navarra conserva en su colección, un capitel dedicado a la historia bíblica de Job, que perteneció al desaparecido claustro románico de la catedral de Pamplona, construido mediado el s. XII.

Se ha escrito mucho sobre este soporte y su significación en tal espacio claustral, estableciendo una similitud entre los sufrimientos del santo paciente y el sacrificio de Jesús. 

En la imagen que adjuntamos se relata el comienzo de este libro del Antiguo Testamento y la conversación mantenida entre Yahvé y su servidor Satán: 

"Sucedió un día que los hijos de Dios fueron a presentarse ante Yahvé y vino también entre ellos Satán. Y dijo Yahvé a Satán: "¿De dónde vienes?" Respondió Satán: "De dar una vuelta por la tierra y pasearme por ella..." (Job 1, 6-7)


Tras la lectura de este texto bíblico deducimos que Satán es un personaje de la corte celestial "un hijo de Dios", que tiene una misión encomendada, cual es recorrer la tierra para enterarse de todo lo malo que hacen los hombres y comunicarselo al Creador.
Es una especie de fiscal de la creación. Sucede que con el tiempo va a empezar a cumplir sus funciones con exceso de celo y va a tentar a los hombres para poner a prueba la fidelidad de éstos hacia Dios.
De tal forma que Satán, de ángel, va a convertirse en un diablo por las tentaciones que provoca al santo paciente. El término común "satán" en hebreo significa el "adversario". Y así y sobre todo por obra de los Santos Padres y exégetas de la Biblia, Satán se convirtió en el nombre propio de un demonio tentador.

El escultor románico que cinceló este capitel confirió al Satán veterotestamentario, un aspecto diabólico, monstruoso. Con cabellera flamígera como señor del fuego (atributo ideado en la iconografía románica de la Borgoña francesa), alas como ángel caído, vello por todo el cuerpo y unas garras de águila que sirven para señalar al destinatario de sus pruebas.

La conversación entre Yahvé y su siervo aluden a este hombre, Job: 

"Y dijo Yahvé a Satán: ¿Has reparado en mi siervo Job, pues no lo hay como él en la tierra, varón íntegro y recto, temeroso de Dios y apartado del mal?" (Job 1, 8)


Foto. Sra. Elena Aranda para el Museo de Navarra


Y Satán empieza su obra perversa destruyendo todas las posesiones y la familia de Job. 

Este hombre era un ganadero muy rico, con 7 hijos y 3 hijas y numerosos amigos y criados. Vivía en «la tierra de Uz», la cual es una ciudad mencionada como parte del reino de Edom, ubicado en el sur de la actual Jordania.

Aparece por primera vez en el Libro de Job 1, 1, donde dice: "Hubo un varón en tierra de Uz, llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, y temeroso de Dios, y apartado del mal" 

Y más adelante:

"Le habían nacido siete hijos y tres hijas. Tenía también 7.000 ovejas, 3.000 camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnas y una servidumbre muy numerosa. Este hombre era, pues, el más grande de todos los hijos de Oriente. Solían sus hijos celebrar banquetes en casa de cada uno de ellos, por turno, e invitaban también a sus tres hermanas a comer y beber con ellos" (Job, 2-4)

Debido a que era un señor poderosísimo de una tierra al margen de la antigüa Palestina y ubicada en un antigüo reino de la posterior Jordania islámica; el soporte presenta un par de inscripciones cúficas que decoran las arquerías que cobijan a los hijos de Job.


Muy poco se ha dicho de estos textos, salvo que son inscripciones cúficas, y no se han transcrito ni traducido.

Esto es un detalle de los dos textos, situados a la izquierda del capitel y a la derecha del mismo:
















Fotos. Sra. Elena Aranda para el Museo de Navarra

Publico la transcripción y traducción realizada por el Dr. Juan Castilla Brazales, científico titular de la Escuela de Estudios Árabes del CSIC:

Se trata de una misma locución religiosa, que se repite en los fragmentos donde está grabada, separada por las letras alif (أليف) y lam (ﻟﺎﻡ) como elemento decorativo.

En concreto, se correspondería con la jaculatoria:

الملك لله (= al-Mulk li-Llāh = El reino es De Dios),
formando parte de una expresión que ha sido relacionada por algunos estudiosos con la cristiana “tuyo es el reino, el poder y la gloria” (Mateo 6:13).

Es curioso porque el texto completo de este primer evangelista, dice así: 
"Y no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del mal. 
Porque Tuyo es el reino y el poder y la gloria para siempre. Amén"

Por lo tanto, este versículo de san Mateo al completo, ayuda a superar las tentaciones del Maligno, las mismas a las que está sometido el santo Job. La práctica de la oración, a la que recurre el protagonista del capitel, le da fuerza para hacer frente a las terribles pruebas a las que le somete el diablo.

Entiendo que la selección del texto árabe, su traducción y paralelismo con el versículo bíblico, pudieron ser propuestos por Roberto de Ketton, arcediano de la catedral de Pamplona en el momento en que se levantaba el claustro románico. Este canónigo de origen inglés, fue el primer traductor del Corán al latín, y por eso tenía los conocimientos suficientes de lengüa y escritura árabe para poder sugerir la expresión plástica de este texto.

La inscripción se corresponde con el versículo bíblico de san Mateo, que remite a la fidelidad y adoración constante a Dios por parte de su siervo Job, a pesar de las pruebas continuas a las que le somete Satanás, el tentador.

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Agradecemos al Dr. Juan Castilla, la transcripción y traducción de estas inscripciones del capitel.




lunes, 30 de enero de 2023

 Conferencia titulada: El Mal imaginado por el Gótico




The demonization of Islam during the Romanesque period turned into condemnation of the Jewish community in Gothic times. The face of the Evil One is depicted with a sharp curved nose and yellowish skin attributable to followers of the semitic creed. Windowless sinagogues are seen as a reflection of the blindness in which heretics and sinners live. New colours such as yellow, red, green and blue are added to the satanic pallette. The Phoenician Baals are incorporated into the infernal pantheon. The birth of universities and the resulting growth in culture throughout society, bring with them new demons such as Tutivillus. Installed in churches, he writes down the sins of the faithful, committed during prayer time.
By the end of the Middle Ages, the transition to Humanism sees the devil transformed into a man, keeping identifiable features such as horns, a tail and talons. From then into modern times, he takes the form of an ordinary human being, making him hard to detect if it weren’t for his sinister face, hooknose, forked beard and an imperfection, such as a limp, alluding to his impure nature. Lucifer’s monstrous features fade away, his deformed characteristics becoming features of heretics and visions of schisms of the Church, a cruder and more relatable reality than that of the clichéd devil.

*** De la demonización del Islam en tiempos del Románico, se pasa a la condena del pueblo judío en el Gótico. Le pintan al Maligno con la nariz aguileña de los practicantes del credo semita, así como el tono amarillo que distingue a los practicantes de esta religión. Se imagina a la Sinagoga ciega, que prestará su falta de vista a los herejes y pecadores que viven en tinieblas. La paleta cromática del diablo se enriquece con colores tan llamativos como el gualdo, el rojo, verde y azul. El panteón infernal aumenta con los Baales fenicios. El nacimiento de las universidades y consiguiente culturización de la sociedad traerá demonios nuevos como Tutivillus. Apostado en las iglesias anota en su papel los pecados de los fieles cometidos en tiempos de oración. El paso al Humanismo transforma al diablo en un hombre a fines de la Edad Media, dotado de ciertos rasgos faunísticos que nos permiten reconocerlo, como son los cuernos, el rabo y las garras de águila. De aquí a la Edad Moderna en la que un completo ser humano nos hace difícil descubrirlo si no fuera por su rostro siniestro, nariz ganchuda, barba bifurcada y un defecto como la cojera que alude a la imperfección de su ser. La imagen monstruosa de Lucifer va desapareciendo, mientras presta sus rasgos más deformes a herejes y visiones de los cismas de la Iglesia, realidad más cercana y desgarradora que el manido demonio.
La portada del vídeo es un detalle del infierno en el tímpano de la Catedral de León. La fotografía de los sodomitas de la Puerta del Juicio de la catedral de Tudela, es de Manuel Sagastibelza. Las imágenes que acompañan la bibliografía son un detalle del Juicio Final de Dirk Bouts conservado en el Museo de BBAA de Lille (Francia) y le sigue el diablo en majestad del púlpito de Siena (Italia), realizado por el taller de los Pisano.




lunes, 31 de enero de 2022

Conferencia titulada: San Martín de Artaiz y el Paraíso como un jardín



Conferencia titulada: El demonio vestido de azul



Los demonios como ángeles superiores que también fueron, se revisten de detalles
iconográficos que recuerdan al pavo real, tales como la cresta en la cabeza, sus alas
características y sobre todo una coloración azulada en su piel que recuerda al tono
característico de esta ave.

El uso de esta simbología se produce en una época artística, Renacimiento, en la que abunda en la iconografía el episodio de la caída de los ángeles rebeldes y se incide por tanto, en el motivo de su desobediencia. 

De la misma manera que el pavo real es el ave más bella del Paraíso, Lucifer es el más bello de los ángeles y ambos por su atractivo representan la vanidad y soberbia que provocaron la caída del diablo. Además tal vestimenta identifica al ángel caído con un querubín, imaginado en el arte con color azul frente a la coloración roja propia de los serafines, quienes frente a la revuelta de sus compañeros permanecieron fieles a Dios y custodios del Paraíso. 

El atractivo físico remite a la nueva visión del demonio en el s. XVI en la que destaca por su belleza, resumiendo con este aspecto la vinculación cada vez más frecuente de la soberbia con el lujo y la presunción. Al incidir en la belleza de Lucifer, se iniciará una corriente artística y literaria que derivará en el atractivo romántico del diablo. 


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The demons, like the higher angels that they were, are clothed with iconographic details that remind us of the peacock, such as the crest on its head, its characteristic wings and, above all, the blue skin colouring which reminds us of the characteristic colour of this bird. 

The use of peacock symbology comes about in an artistic period – the Renaissance – in which there is an abundance of iconography referring to the fall of the rebellious angels which harps on the motive of disobedience. 

In the same way that the peacock is the most beautiful bird in Paradise, Lucifer is the most beautiful of the angels and both, because of their attractiveness, represent the pride and vanity which caused the fall of the devil. 

That colour clothing also identifies the fallen angel with a cherubim, portrayed with the colour blue in art in contrast to the red colouring appropriate to the seraphim, who faced with the revolt of their fellows remained faithful to God and custodians of Paradise. 

The physical attractiveness of the devil, which goes back to the new vision of the devil in the 16th c. emphasising his beauty, and the increasingly more frequent link between pride and luxury and conceit. 

By influencing the beauty of Lucifer, and artistic and literally trend will begin, that will derive in the romantic attractiveness of the devil. 




miércoles, 31 de marzo de 2021

Notas históricas sobre el demonio en el cine = Historical notes on the role of the devil in cinema

 




Conferencia pronunciada en el ciclo de Conversaciones de Cine en el Civivox de Iturrama en Pamplona.
Las pautas principales del demonio fílmico, provienen de la definición y configuración física de este personaje por la Iglesia Cristiana en la Edad Media. Imaginando una figura poderosa y temible trataban de amedrentar a un público predominantemente inculto.


Curiosamente estos rasgos precisos y didácticos han continuado hasta la actualidad, siendo los siglos XX y XXI, centurias más laicas y con unos espectadores bastante más formados.
Desde el color amarillo como tono que alude al terror, a la cojera de los personajes negativos, las connotaciones maléficas de los pelirrojos; forman el aspecto físico que define al Maligno desde el Medievo.
Igualmente el doble del individuo reflejado en el espejo, la sombra como silueta imperfecta del que la porta, adquieren connotaciones negativas, herencia de la superstición medieval. En realidad, estos rasgos físicos y psicológicos deben mucho al sustrato demoníaco e infernal que subyace en nuestra cultura
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Historical notes on the role of the devil in cinema


The main features of the devil in films are rooted in the definition and aspect conveyed by the Catholic Church in the Middle Ages. There was a clear intention to intimidate a mostly illiterate public through a powerful and terrifying figure.
Surprisingly enough, these specific and didactic traits have survived to our days, even when both the 20th and 21st c. are much more secular and the general public is much more educated.


From yellow relating to fear to limping in negative characters or evil connotations of read-head individuals, the features of the Devil in the Middle Ages remain a constant nowadays. But these are not the only characteristics that have survived, the same happens with the double reflection in a mirror, or the shadow as an imperfect silhouette of the subject; these too capture negative connotations inherited from medieval traditions. All these physical and psychological features owe much to the demonic and infernal substrate that underlies our culture.


Link a la conferencia en Youtube:




La mentalidad medieval y los productos de tierras paganas: el tabaco, el cacao y el café = Medieval mentality and the products of pagan lands: tobacco, cocoa and coffee


Conferencia pronunciada por la Dra. Esperanza Aragonés, en el marco del VII
Curso de Cultura Medieval Incipit. Museo de Navarra, Marzo de 2020


Con la llegada de los españoles a América, se introdujeron en nuestro país y posteriormente en Europa, productos que fueron calificados de demoníacos, al provenir de tierras paganas y usarse en ceremonias chamánicas. El tabaco fue el más condenado por necesitar del fuego para consumirse y expeler el humo, algo que les recordaba a la boca infernal. El chocolate, tras un proceso de adaptación al gusto europeo y resultar muy apetitoso, pasó la supervisión de la Iglesia, al considerarse que su degustación alteraba la frugalidad que se pedía en Cuaresma y podía romper con las normas del ayuno. El café fue denominado "la bebida de Satán" al provenir de países islámicos. Las armas de fuego se consideraron "armas que carga el diablo". Incluso y ya en un contexto cristiano, los precisos relojes que llevó Carlos V al monasterio de Yuste, causaron desconfianza entre los monjes jerónimos, quienes consideraban que, en su exactitud, manipulaban el tiempo, y éste, sólo es de Dios.

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The presence of Spaniards in America meant that some new products arrived in Europe. These were defined as evil because they came from pagan areas and were used in shamanism. Tobacco was strongly disapproved of since it required fire for its consumption and people exhaling smoke would evoke the jaws of Hell.

Chocolate, after a process of adaptation to fit the European taste became appetizing for the public. It was agreed that it challenged the frugality required during Lenten and could break the fasting period, so it had to undergo a process of approval by the Church.

As coffee originally came from Muslim countries it was called Satan’s drink, and firearms were considered the Devil’s work.

In a Christian context, even the clocks Carlos V took to the Monastery of Yuste were regarded with mistrust by the monks of the order of Saint Jerome. They considered that the artifacts were so precise that they manipulated time, and it belonged to God and only God.

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Link a la conferencia en Youtube:


martes, 24 de enero de 2017

An unbelieving jew or why the character in Bosch’s Adoration of the Magi is not the Antichrist = Un judío incrédulo o porque no es el Anticristo el personaje de la Epifanía del Bosco

"El escalofrío teológico y la carcajada del Bosco, la risa en los huesos"
                                                             
(Antonio Muñoz Molina; Babelia, Junio de 2016)
                                     
An unbelieving jew or why the character in Bosch’s Adoration of the Magi is not the Antichrist

   In spite of the fact that during 2016 a widespread rumour has it that the Antichrist is present in the stable at the Adoration of the Magi, after an arduous iconographic study, I find that I must disagree. The character, his head capped with a crown and dressed like a fool, (or rather unclothed and barefoot) is an unbelieving Jew who doesn’t accept the divinity of Christ which is shown to the most powerful kings of the earth in the Epiphany.

This opinion is endorsed by certain biblical sources, among which we can highlight Saint Matthew, an evangelist who has been named on a variety of occasions as a mentor of certain works of Bosch, and the commentaries on this evangelical episode of Saint Augustine and other exegetists. On top of this, there exists a previous artistic tradition, among whom we can cite Roger van der Weyden, Master of the Epiphany of the Prado, Hans Memling, Justus of Ghent together with other painters of the Northern Flanders provinces, who depict this representative of the Hebrew nation that neither uncovers his head or accepts the divinity. This attitude of denial of the divine nature of Christ is portrayed in the Flemish art in different ways, from the refusal to uncover one’s head, chosen by Bosch, to the turning of one’s back, used by John of Flanders among others.

To further highlight the negativity of the Hebrew, Bosch chose a “red Jew”, a perverse ethnic variety of this religious group. A large number of particularly virulent pamphlets and fables that were circulating at the end of the XVth century in Germany and Flanders made reference to their evil nature and the real threat posed to Christianity by the advance of the Ottoman Empire whose hosts were seen to be reinforced by the presence of this type of Jews, characterised by their red hair and skin and whose provenance was Khazaria. The Flemish artist endowed the unbelieving Hebrew with these characteristics, popularising a red shade which had been adopted in the Northern Flanders provinces in the second half of the 15th century.

The unbelieving Jew continued to appear in other scenes of the life of Christ in which he performed miracles and demonstrated his divine facet, especially in the resurrection of Lazarus.


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   La Epifanía es una manifestación de la divinidad de Cristo a los reyes más poderosos de la tierra que se postran a adorarle. En este episodio de la Infancia junto a otros de su Vida Pública en los que se manifiesta su divinidad haciendo milagros y resucitando a muertos, como es el caso de Lázaro, no se admite la presencia del diablo porque Cristo ha triunfado sobre la muerte y le ha vencido. El diablo aparece cuando Jesús actúa bajo su naturaleza humana y se convierte en un modelo de hombre para con los hombres, el episodio de las tentaciones diabólicas en el desierto es uno de los mejores ejemplos. Por el contrario en estas manifestaciones epifánicas, si que aparecen los judíos en representación de este pueblo incrédulo que niega la divinidad de Jesús.

   Con esta afirmación me refiero a la polémica suscitada en la historiografía sobre una extraña figura que asoma por las ruinas del establo en la Epifanía del Bosco pintada en 1494. Desde el artículo publicado en 1953 por L. Brand Philip en que identifica a este personaje con el Anticristo se ha admitido en la bibliografía actual tal identidad para esta figura que asoma entre las ruinas. Sólo Gombrich, W. Gibson y R. Alcoy disienten de esta identificación, opinión a la que me sumo.

Para mí es un judío que no reconoce la divinidad de Cristo, comportamiento éste del pueblo hebreo del que la Biblia da abudantes muestras: "Jesús les dijo [a los judíos]: Sólo en su patria y en su casa es menospreciado el profeta. Y no hizo allí muchos milagros por su incredulidad" (Mt 13, 57-58).

Este versículo es de san Mateo, evangelista que parece ser la fuente bíblica que inspira gran parte de las obras del Bosco, como se ha mencionado en la tabla del Jardín de las Delicias. El primer evangelista es el que más incide en el pueblo hebreo que se excluye así mismo del Reino de los Cielos por su incredulidad. Así lo comenta la Enciclopedia Católica: “Los judíos como nación fueron rechazados debido a sus pecados, y no tendrían parte en el Reino de los Cielos. Los profetas habían predicho varias veces este rechazo, y san Mateo muestra que Israel fue excluido del Reino debido a su incredulidad, él se detiene en los eventos en que es notoria la creciente obstinación de la nación judía”. Y lo recuerda en versículos como éste: “Por eso os digo: Se os quitará el Reino de Dios para dárselo a un pueblo que rinda sus frutos.” (21,43) y sobre todo en el curioso episodio posterior a la resurrección de Cristo en el que los sumos sacerdotes tratan de sobornar a los soldados que custodiaban el sepulcro para que vayan diciendo “Sus discípulos vinieron de noche y le robaron mientras nosotros dormíamos” (Mt., 28, 11)

El mismo san Agustín  comenta en uno de sus sermones dedicados a la Epifanía la diferencia de comportamiento entre los judíos que no adoran al Niño y los Magos quienes al ver la estrella comprenden la magnitud del natalicio de Jesús mientras que el pueblo hebreo no se postra a adorarle: “¿Acaso los judíos no muestran también entonces a Cristo a los gentiles, sin querer adorarlo en su compañía? ; también nosotros hemos escuchado con oído creyente la profecía proclamada en el pueblo judío como testimonio de los judíos que no nos acompañan” (San Agustín, Sermón 202).

Este personaje incrédulo que se asoma por las ruinas del establo y que para demostrar su falta de respeto a la divinidad mantiene su tocado mientras sujeta la corona del rey que sí adora al Niño, no es una creación del Bosco, en realidad tiene una larga tradición en la pintura flamenca desde mediado el s. XV. En lo que si innovó este pintor flamenco fue en la riqueza de rasgos iconográficos que definen al personaje y que en realidad rubrican su comportamiento de no creyente.

Roger van der Weyden fue el primero en retratar al representante del pueblo hebreo que se asoma por el establo y sostiene el tocado del paje sin quitarse el turbante. El tono amarillo de sus vestiduras y la barba larga le definen como perteneciente a este credo semita, el pendiente subraya el exotismo de esta raza de origen oriental:

                      
Adoración de los Magos del Altar de Santa Columba, ca. 1455 (Munich, Alte Pinakothek). Escena completa y detalle del judío.

   El Maestro de la Epifanía del Prado copió el mismo tema pero introdujo al personaje incrédulo de cuerpo entero, lo que permite comprobar la impasibilidad y falta de respeto ante el Misterio:

             
      Epifanía del Maestro del Prado: escena al completo y detalle, ca. 1460-1470 (Museo del Prado)


   Por estas fechas pintó Hugo van der Goes la Epifania de Monforte de Lemos, donde imagina con valor simbólico a los judíos que no quieren oir la buena noticia del nacimiento del Mesías por medio de una comadreja que huye entre las vigas del establo en ruinas, que alude igualmente en su ruindad al aislamiento de este grupo religioso. Para indicar que tal roedor alude al pueblo hebreo, pinta una tela amarilla junto al soporte, además de que entre las plantas simbólicas que hay al pie de la escena aparecen flores de este color.


La novedad cromática la aporta Justo de Gante en 1465 al colorear al judío de rojo, mismo tono bermejo que viste en su totalidad el hebreo que retrata su maestro Dierik Bouts en su Epifanía (ca. 1470) y dispone junto a un compañero de credo al otro lado del establo. Dierik Bouts habría de inaugurar un tipo iconográfico seguido por autores como Juan de Flandes en la pintura del mismo tema de Cervera de Pisuerga y en otros episodios en que se manifiesta la divinidad de Cristo, en los que los judíos presentes en parejas contemplan dubitativos los milagros de Jesús, sin reconocerlo  incluso le dan la espalda. Desde la tabla de Cervera de Pisuerga en la que los judíos dan la espalda a Dios, a la resurrección de Lázaro para la iglesia homónima palentina, se ven a los espectadores que observan el hecho milagroso apartados tras un arco y ni lo aceptan ni se descubren ante el prodigio. De hecho fue de tal magnitud el milagro de la vuelta a la vida de este leproso, que los judíos decidieron a partir de esta hazaña el arresto de Cristo y su posterior muerte en la cruz.

Detalle de los judíos en la tabla de la Resurreción de Lázaro para el retablo mayor de la iglesia de San Lázaro de Palencia, 1514-1519 (Museo del Prado).



                             Detalle del judío en la Epifanía del Bosco, 1494 (Museo del Prado)

    El tono rojo es el que elige el Bosco para caracterizar al judío que no se descubre ante el Niño Jesús. Tonalidad que ocupa la larga barba rojiza, la ropa de harapos y hasta la piel. La coloración bermeja identifica a este representante del pueblo hebreo con la más pérfida de su raza que es la del “judío rojo”. Tal variante étnica fue definida en Alemania en la Alta Edad Media en una amalgama de tradiciones entre las que se incluían una de las diez tribus perdidas de Israel, encerradas por su peligrosidad –se les achacaba prácticas de canibalismo- por Alejandro Magno en las montañas del Cáucaso y las tradiciones apocalípticas de Gog y Magog, personajes bíblicos que constituían una grave amenaza para la cristiandad y se suponía pertenecían a esta misma raza bermeja. La vinculación de los precursores del Anticristo –Gog y Magog- con los judíos rojos se atribuye a Christian Stavelot quien escribió un Comentario al Evangelio de San Mateo mediado el s. IX, nueva referencia al primer evangelista, y estableció que tales personajes apocalípticos habrían de surgir de esta variedad étnica que habitaba estas tierras del Cáucaso y habían formado el reino de Jazaria. Desde el año 838 y de ahí el comentario de Stavelot, el rey khazaro Bulán se convirtió al judaísmo y con él todo su pueblo. Desde esta fecha y siglos antes de la constitución del moderno estado de Israel, existía ya un reino independiente de confesión judía que habría de tener especial protagonismo en la política europea durante el s. X, centuria en la que también se produjo su desaparición por el acoso de los países vecinos. La ubicación de esta variante étnica judía en tierras caucásicas explica que aparezcan entre la comitiva real de la tabla bosquiana, unos jinetes muy exóticos tocados con un peculiar gorro cónico que recuerda a los tártaros. 

   De tal forma que los judíos rojos, los jázaros también descendientes de esta peligrosa raza bermeja y los turcos se iban a constituír en la verdadera amenaza para la Europa cristiana. El avance del turco se lograría con la ayuda de estos judíos cuyas huestes se verían reforzadas por la reciente expulsión de los hebreos en la Península Ibérica sucedida en el año 1492 cuyo éxodo se dirigía hacia Oriente. Todos ellos iban a consituír el soporte del Anticristo cuya venida se creía inminente en esta última década del s. XV, creencia agudizada por la crisis de la Iglesia romana. 

   En la fecha en que el Bosco pintó su Epifanía, h. 1494, el peligro para esta religión era evidente, con los turcos que tras la conquista de Constantinopla en 1453, habían ocupado varios países de la Europa del Este (Bulgaria, Grecia, antigua Yugoeslavia y parte de Rumanía) y amenazaban a los colindantes. Esto explica que las tradiciones germanas relativas a los judíos rojos adquirieran especial notoriedad y difusión a fines de esta centuria con la amenaza creciente de la invasión otomana que queda manifiesta en este mapa del Imperio de fines del s.XV y ppios. del s. XVI:



Sin embargo y a pesar del protagonismo literario de estas leyendas germanas, el Bosco solo eligió de tal tradición los rasgos étnicos rojos para caracterizar al judío incrédulo y no lo retrató como el Anticristo. En las ocasiones en que este personaje apocalíptico es imaginado, se parece tanto al nazareno en físico y ropas, que aparece un diablo al oído para diferenciarle del Cristo auténtico.

Por el contrario el paje de Gaspar que pintó el Bosco no está caracterizado como tal, en realidad la corona de espinas que le remata es un tocado presente en otras figuras de este autor caracterizadas como no cristianas, y sobre todo la ropa que deja el torso al descubierto y el ir descalzo remite a la imagen del “necio”, aquel que se reafirma en su terquedad de no reconocer la verdad del Evangelio y permanece ajeno a esta creencia:

                   
     Izda: Detalle del “judío rojo” en la Epifanía del Bosco (1494) y a la derecha, imagen del “loco” en una inicial miniada del s. XIV



Además de la ropa de harapos debe acompañarse de una piedra -su atributo habitual,-ésta aparece de una manera muy original en el cinto que cuelga de este personaje, y en la reciente restauración de esta tabla se descubrió que el Bosco pintó un personajillo que exhibe este objeto circular en el fanal que remata la corona aunque finalmente decidió prescindir de este detalle:

                 
   Izda: Detalle captado en una radiografía, en la reciente restauración de la Epifanía del Bosco. Dcha: Detalle del cinto que cuelga del “loco”, dada la vuelta.

   Igualmente la herida en la pierna que padece este personaje está engarzada como una reliquia y se acompaña de una campanilla que remata el cinto mencionado. La campana era un instrumento habitual de los leprosos, que anunciaban así su presencia al llegar a la población y, de esta manera, evitaban el contagio entre sus habitantes. En este contexto, la llaga es un rasgo iconográfico usado por el Bosco para señalar un mal moral, lo que identifica a este paje con un gentil y pagano que no ha conocido la verdad del cristianismo. La herida en la pierna alude a la cojera como imperfección ontológica de los pueblos ajenos a la Buena Nueva. Su caracterización está en la línea del pie de oca de la reina de Saba ante Salomón y de las deformidades y malformaciones de personajes ajenos al cristianismo.

   En esta Epifanía no son siempre negativas las alusiones al Antiguo Testamento. En los presentes y determinados detalles de la vestimenta de los Magos se muestran pasajes de este texto bíblico que prefiguran el Evangelio, además de que el puente que se observa en el paisaje es un convencionalismo flamenco para mostrar la continuidad entre ambos testamentos. Así el regalo del rey Melchor aplasta a un grupo de ranas negras, como imagen del mal. Tal obsequio está ocupado con el Sacrificio de Isaac, en clara alusión al símil de la entrega del único hijo de Abraham para el holocausto, paralelo al sacrificio de Cristo en la cruz que nos redime del pecado. En la capa del rey Gaspar se muestra el recibimiento de Salomón a la Reina de Saba y sus consiguientes ofrendas, y en el regalo de Baltasar se muestra a Abner haciendo una ofrenda al rey David.

   Desde que el judío incrédulo fuera pintado de rojo en la Epifanía del Bosco, tal coloración llegó a la Península Ibérica en un tiempo en el que los hebreos habían sido expulsados de ella y por tanto no se les podía señalar con este tono, pero sí se incorporó a la iconografía.
Al Bosco le debemos la Coronación de espinas que debió pertenecer al humanista portugués Damiao de Gois, tal como éste declaró en un interrogatorio de la Inquisición; y en el velo del sayón que fustiga a Cristo dibuja una estrella y media luna que aluden a la oscuridad y tinieblas en las que se mueve este grupo religioso, que para más identidad está señalado con una letra hebrea “ז” (tau). Juan del Flandes pintó en 1518 varias tablas para el retablo mayor de la catedral de Palencia, entre la que señalamos la Crucifixión, donde el estandarte de los judíos presenta una imaginería nocturna semejante, rubricada por la letra ע"” (Aleph). 

  Cuando este artista flamenco llega a España a fines del s. XV y pinta la Epifanía de Cervera de Pisuerga, introduce a los judíos incrédulos e irreverentes que no se descubren ante el misterio del Niño Dios, pero no los viste de rojo sino de ropas elegantes con brocados, tal como era al uso en la pintura del norte de Flandes como se vió en la tabla de la Resurrección de Lázaro de Aelbert Ouwater, pintada h. 1445. Al final de su vida y ya en su etapa palentina, el pintor favorito de la reina Isabel, colorea a los judíos de rojo en las tablas del retablo mayor de la catedral de Palencia. 

  Tal innovación cromática se pudo deber al conocimiento de la obra del Bosco en la corte de esta reina, teniendo en cuenta que en los inventarios reales figuraba al menos una tabla que se atribuye al Maestro de Hertogenbosch. Igualmente Felipe el Hermoso, consorte de Juana de Castilla adquirió en 1504 una importante obra del pintor. Teniendo en cuenta que Juan de Flandes obraba en la corte de la reina Isabel se explica el conocimiento de la obra del Bosco y y las huellas consiguientes dejadas en su imaginería que provocó igualmente la adopción del color bermejo como tonalidad que identifica al pueblo hebreo.

                                  



Izda. Detalle del velo del sayón en la Coronación de espinas del Bosco; h. 1510 (Londres, National Gallery). Apreciable al completo en el siguiente link:
Dcha: Detalle de la Crucifixión de Juan de Flandes para el retablo mayor de la Catedral de Palencia, 1518 (Museo del Prado). Apreciable al completo en el siguiente link:

https://www.museodelprado.es/aprende/enciclopedia/voz/crucifixion-la-juan-de-flandes/0f462a3e-a42a-45f6-8a22-c0f55ff5e3d5


   Tras la muerte del Bosco y atribuible por tanto a su taller, data la tabla de la Coronación de espinas del Escorial, en la que se ve entre los sayones que fustigan a Cristo un judío vestido de rojo, que lleva un cetro en el que se exhibe a Moisés con las tablas de la ley, en clara alusión a esta religión semita:

  
               


        



Y en versión vídeo en el siguiente link:
 
 






BIBLIOGRAFÍA:

-ARAGONES ESTELLA, E.; "Un Judío rojo o porqué no es el Anticristo el personaje de la Epifanía del Bosco". Publicado en Academia.Edu, Abril de 2019:

https://www.academia.edu/38712052/Un_jud%C3%ADo_rojo_o_porqu%C3%A9_no_es_el_Anticristo_el_personaje_de_la_Epifan%C3%ADa_del_Bosco_A_red_Jew_or_why_the_character_in_Bosch_s_Epiphany_is_not_the_Antichrist



-ARAGONES ESTELLA, E.; Y Líbranos del Mal. Representaciones del Diablo en el Arte: De la Antigüedad a nuestros días; Ebook, 2016, pp. 76-ss:
https://books.google.es/books?id=QTcPAQAAQBAJ&pg=PA297&dq=aragones+estella+mal&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwiZsZLek9vRAhVJthoKHbi0DdAQ6AEIHzAB#v=onepage&q&f=false