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sábado, 26 de abril de 2014

El demonio vestido de azul / The devil in a blue dress

El título tan conocido puede recordarnos al thriller americano protagonizado por Denzel Washington en los años 90, si volvemos un poco más atrás encontramos una canción mejicana homónima que triunfó en los 60; pero si retrocedemos varios siglos encontramos realmente el origen de tal vestimenta azulada del diablo.


Así lo pinta el Bosco en la tabla central del Carro del Heno, c. 1516 (Madrid, Museo del Prado):

Este diablillo azul que usa su trompa como una flauta y enseña una cola ocelada como una pluma de pavo real, nos indica que el color azul remite a tal ave del Paraíso y empieza a usarse en el arte simbolizando a Lucifer, a ppios. del s. XVI. El color marino tiñe la piel del diablo como imitación a los arcángeles que desde época bajomedieval visten plumas oceladas y de vistosos colores que remiten a la llamativa cola de esta ave. En los ángeles este revestimiento iconográfico tiene un significado positivo y alude a la eternidad que simboliza el pavo real, ya que los bestiarios de la época dicen que su carne no se pudre nunca, como tal alude a lo imperecedero y perenne de la vida eterna.

Los demonios como ángeles superiores que también fueron, se revisten de detalles iconográficos que recuerdan al pavo, tales como la cresta en la cabeza, sus alas características y sobre todo una coloración azulada en su piel que recuerda al tono característico de esta ave.  El uso de la simbología del pavo real se produce en una época artística -Renacimiento- en la que abunda en la iconografía el episodio de la caída de los ángeles rebeldes, y se incide por tanto, en el motivo de su desobediencia. De la misma manera que el pavo real es la más bella ave del Paraíso, Lucifer es el más bello de los ángeles, y ambos por su atractivo representan la vanidad y soberbia que provocó la caída del diablo. Además tal vestimenta identifica al ángel caído con un querubín, imaginado en el arte con color azul frente a la coloración roja propia de los serafines, quienes frente a la revuelta de sus compañeros permanecieron fieles a Dios y custodios del Paraíso.
La necesaria confirmación textual a tal tono de la piel diabólica la proporciona la historiadora de la brujería, Mª Tausiet (2007), respecto a la hechicera de Zaragoza Cándida Gombal, quien dice que invocaba al diablo de esta manera:
"estando de rea sola en su casa, absente su marido, sahumava con los dichos perfumes al demonio y le invocaba para que viniese, como en efecto vino en figura de hombre alto y dispuesto vestido de azul"
 En este testimonio del año 1597, la misma bruja nos describe al diablo “como un hombre alto y dispuesto”, descripción que indica el atractivo físico del personaje que remite a la nueva visión del demonio en el s. XVI en la que destaca por su belleza, resumiendo con este aspecto la vinculación cada vez más frecuente de la soberbia con el lujo y la presunción.
En la imaginería diabólica cuando se ha tratado de destacar su atractivo y belleza se ha elegido la identidad de Lucifer. El ángel caído triunfó en las representaciones artísticas decimonónicas en las que además de su apolínea imagen se destacaba la osadía y valor de enfrentarse contra su Creador y encabezar una exitosa revuelta.

Todavía en el s. XX pervive la iconografía de Lucifer como pavo real en una comunidad religiosa establecida en las montañas de Irak. Hablamos de los yazidíes asentados en Lalish quienes adoran a un ángel que desobedeció a su Creador y fue por ello condenado al Infierno. Una vez allá su arrepentimiento le llevó a derramar lágrimas que apagaron las llamas del Averno, y como tal fue perdonado y elevado a la categoría de representante de Dios en la tierra. Tal enviado se llama Melek Taus y se retrata con aspecto de un bellísimo pavo real, siendo sus colores principales, el verde y el azul, sagrados en tal credo y por tanto privativos de esta divinidad:



BIBLIOGRAFÍA:

-ARAGONES ESTELLA, E.; Y Líbranos del Mal. Representaciones del Diablo en el Arte: De la Antigüedad a nuestros días; Ebook, 2016, pp. 122-ss:


The devil dressed in blue


          This well-known title reminds us of the American thriller with Denzel Washington from the 90s. If we go back a little further we will find a Mexican song with the same title which was a hit in the 60s. However, we have to go back several centuries to find the true origin of the blue clothing of the devil. 

        Here is how Bosch painted him in the central panel of the Haywain, c. 1516 (Madrid, Prado Museum).



         This little blue devil who uses his nose as a flute and has a tail with eye-shaped spots like a peacock’s feather, shows us that the colour blue has its origin in that bird of paradise and began to be used in art to symbolise Lucifer at the beginning of the16th c. The devil’s skin is dyed navy-blue in imitation of the archangels which from the period of the lower Middle Ages wear feathers with eye-shaped spots and gaudy colours which go back to the striking tail of this bird. This iconographic dressing up has a positive significance in the angels as it alludes to eternity as symbolised by the peacock. The bestiaries of that period say that its flesh never rots it alludes to the imperishable and everlasting nature of eternal life.

          The demons, like the higher angels that they were, are clothed with iconographic details that remind us of the peacock, such as the crest on its head, its characteristic wings and, above all, the blue skin colouring which reminds us of the characteristic colour of this bird. The use of peacock symbology comes about in an artistic period – the Renaissance – in which there is an abundance of iconography referring to the fall of the rebellious angels which harps on the motive of disobedience. In the same way that the peacock is the most beautiful bird in Paradise, Lucifer is the most beautiful of the angels and both, because of their attractiveness, represent the pride and vanity which caused the fall of the devil. That colour clothing also identifies the fallen angel with a cherubim, portrayed with the colour blue in art in contrast to the red colouring appropriate to the seraphim, who faced with the revolt of their fellows remained faithful to God and custodians of Paradise. 

          The necessary textual confirmation of that diabolic skin colour is provided by the historian of witchcraft, Mª Tausiet (2007), who refers to the Zaragozan witch, Candida Gombal, invoking the devil in the following fashion:

“while in custody in her own house, her husband being absent, she offered perfumed incense to the devil, invoking him to come, whereupon he did so in the form of a tall, handsome man dressed in blue”.

In this testimony from the year 1597, the same witch describes the devil “as a tall and handsome man”, a description which indicates the physical attractiveness of the devil, which goes back to the new vision of the devil in the 16th c. emphasising his beauty, and the increasingly more frequent link between pride and luxury and conceit.
   
In diabolic imagery when it comes to emphasising the attractive and beautiful Lucifer is the model chosen. The fallen angel wins out in the nineteenth-century representations in which, besides his Apollo-like image, his daring and the audacity  with which he confronts his creator in heading a successful rebellion.

The iconography of Lucifer portrayed as a peacock lives on in the 20th c. in a religious community in the mountains of Irak. We are talking of the Yazadi of Lalish who adore an angel who disobeyed his Creator for which he was condemned to Hell. Once there his tears of repentance extinguished the flames of Hell leading to his being forgiven and raised to the position of God’s representative on Earth. He is called Melek Taus and is portrayed as a very beautiful peacock; its main colours being green and blue, sacred in that creed and hence exclusive to that divinity:



BIBLIOGRAPHY

-ARAGONES ESTELLA, E.; Y Líbranos del Mal. Representaciones del Diablo en el Arte: De la Antigüedad a nuestros días; Ebook, 2016, pp. 122-ss:

2 comentarios:

  1. Dónde ha leído que Melek Taus realizó una sublevación contra Dios en la religión Yazidí. No lo mandó Dios por eso. Al revés, porque Melek Taus se negó a inclinarse ante cualquiera que no fuera el mismo Dios, fue bendecido y recompensado por este.

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    1. Buenas tardes Angel Luis gracias por tu comentario. Siento el retraso en contestar pero he estado ausente unos días.
      En realidad esta entrada no es más que un resumen de lo que escribo con más detalle en el libro que anuncio:
      Y Líbranos del Mal, en el que digo que Melek Taus no quiso obedecer la orden divina de postrarse ante Adán, por eso fue castigado y condenado a penar en las llamas del infierno durante 7000 años, después y tras su arrepentimiento, fue elevado a la categoría de enviado de Dios en la tierra. Así lo digo en mi publicación:
      Tanto la elección de este ave, coincidente con uno de los más conocidos símbolos del Lucifer cristiano, como en su comportamiento: al rebelarse contra la orden divina de postrarse ante Adán (y por ende, ante la raza humana), refutando que no se postraría más que ante el creador, los yezidíes encuentran en él la representación del enviado de Dios en la tierra. Por desobedecer a Dios fue castigado a habitar siete mil años en el infierno, donde sus llantos consiguieron apagar los fuegos del Averno. Tras ese tiempo, fue aceptado como uno de los ángeles o príncipes celestiales que vagan demiurgamente por la Tierra. El Cristianismo encuentra en Melek Taus, con ciertos matices, el homólogo del Ángel Caído

      Y sigo para ésto el blog de Antonio Aguilar:
      http://www.historiasdenuestroplaneta.com/los-adoradores-del-diablo-en-irak/

      y publicaciones como la siguiente:
      G. MUNIER en su libro: Iraq: An illustrated history and guide; 2004.
      Este último autor inglés dice con claridad que a esta comunidad religiosa no le gusta que le califiquen de "adoradores del diablo"; y en concreto así se expresa en la p. 199:
      las palabras diablo, Satán o Ibliss (Shaitan en árabe) son términos muy despectivos para los miembros de esta religión.

      Sin embargo la prensa occidental, tanto en la información de la primavera del año 2007, cuando se lapidó a una joven yazidí por tener amores con un musulmán, en incluso en la información más reciente de este mismo verano, se recuerda el calificativo de "adoradores del diablo":
      http://internacional.elpais.com/internacional/2014/08/11/actualidad/1407746544_750512.html

      Espero que te sirva la información, un saludo

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